¿Qué impuestos vas a pagar por la compra de una propiedad?


Cuando se trata de compra de una nueva propiedad, uno de los aspectos menos atractivos para los nuevos propietarios es el pago de los impuestos correspondientes a la adquisición del inmueble. Los impuestos suelen representar un 10 % del precio de la casa en la mayoría de los casos. Un coste que no se recupera en ganancias si se compara con las inversiones hechas por remodelación o mejoras de la propiedad.

¿IVA o ITP?

Si la compra de una vivienda es hecha para uso propio o alquiler, solo se pagará IVA. El cual corresponde al 10 % sobre el precio, o el 4% si es una vivienda de protección oficial. Si se trata de una casa nueva se pagará el mismo importe en toda España, con excepción de Canarias.

Además del IVA también se deberá pagar los Actos Jurídicos Documentados (AJD), una modalidad del ITP-AJD. El importe a pagar por AJD dependerá de la ubicación de la casa: desde el 0,50 % en el País Vasco y Navarra hasta el 1,5 % en Galicia, Aragón o Cataluña, pasando por el 0,75 % en Madrid. 

Modalidad Transmisiones Patrimoniales Onerosas (TPO)

El TPO a pagar por la compra de una casa usada dependerá de la Comunidad Autónoma, del precio y del cumplimiento de determinados requisitos que tienen que ver con el uso que dará el comprador. En cada Comunidad Autónoma hay reglas distintas, así que será necesario revisar todas las que pueden aplicarse.

Tanto TPO como AJD se autoliquidan en la Comunidad Autónoma, por lo que es importante aplicar la bonificación si esta corresponde a la compra. Hay que tener en cuenta que si no se presenta la compra previamente  por la Comunidad Autónoma con la autoliquidación, no se podrá inscribir el título del inmueble en el Registro de la Propiedad.

¿Cuál es la base imponible del ITP?

La ley de prevención y lucha contra el fraude fiscal contiene una medida que no solo lucha contra el fraude, también cambia ciertas reglas de la Administración. La base de este impuesto se fijaba en función del valor real que ha sido declarado por el contribuyente en su autoliquidación.

La Ley resultó debido al modo en cómo la Administración solía tasar el valor de las propiedades. El Tribunal Supremo determinó que a través de ese método no era demostrable el valor de un inmueble. Se expresó que era necesario visitar la propiedad para poder hacer una valoración individualizada y justificada. 

La base imponible se convirtió en el valor de referencia. Se trata de un valor fijado por Catastro en función de datos estadísticos, precios medios comunicados y adaptados a las individualidades del inmueble. Sin embargo, este importe no contempla las reformas realizadas por el propietario sobre el inmueble.

La afección real para el pago del IBI

También existe afección real sobre los bienes por deudas tributarias de impuestos que graven transmisiones anteriores. Estas cargas deben constar en el Registro de la Propiedad. Por otra parte, la Ley establece que el IBI del año en curso debe ser pagado por el propietario el 1 de enero, aunque se pague por la propiedad durante todo el año.

Por último, también se establece la obligación para el comprador de retener e ingresar a cuenta un 3 % del precio. Por el contrario, si éste no lo hace, el inmueble queda afecto al pago de dicho impuesto.