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Una de las formas que tenemos de emanciparnos, de irnos a otra ciudad a vivir o, simplemente, cambiar de vivienda por el puro placer de hacerlo es poder ir a un alquiler, cómodamente, donde podamos realizar nuestro plan de vida sin mayores problemas.

Y dentro de los alquileres, se ha de establecer un contrato entre arrendatario y arrendador para que, de esa forma, los términos de uso y disfrute de la propiedad del segundo quede protegida; así como recoger de forma legal los derechos y deberes del primero para con esa propiedad.

Sin embargo, cuando el alquiler se acaba, también se han de firmar una serie de acuerdos de cara a proteger a ambas partes ante futuros posibles problemas.

¿Que hago cuando se extingue el contrato de alquiler?

Cuando la relación entre alquilante alquilador llega a su fin, es importante que tanto inquilino como propietario suscriban un acuerdo de terminación de dicho contrato. No solo es relevante el fin del alquiler, sino también asegurarse el cumplimiento de las obligaciones que queden pendientes cuando el contrato se acabe. Así, hay dos modelos principales para esta finalización:

  • Acuerdo de terminación con liquidación: Es el equivalente a un punto y final que cierra todas las obligaciones contraídas. Este modelo permite no solo la entrega de las llaves, sino también pone fin a la relación arrendaticia, cerrando la puerta a futuras reclamaciones tanto por parte del inquilino como del propietario, según el abogado Pelayo de Salvador, del bufete deSalvador.
  • Acuerdo de terminación con retención de la fianza: Es el equivalente a un punto y seguido, porque se cierran determinadas obligaciones pero no todas, bien porque no ha habido acuerdo, bien porque no han podido ser cuantificadas. De esta manera, este acuerdo lo que hace es regular la relación entre las partes desde la terminación del alquiler hasta la liquidación definitiva de las obligaciones, estableciéndolas para cada una de las partes.

Efectos de la aplicación de éstos contratos

Los efectos más comunes de la aplicación para cada una de las partes son los siguientes:

Arrendador
  • Determina el momento a partir del cual recupera el inmueble.
  • Recoge el estado de devolución del inmueble, señalando los desperfectos cuya reparación podrá reclamarse al arrendatario. Es aconsejable revisar el inmueble junto con el arrendatario y detallar los desperfectos detectados para alcanzar un acuerdo y evitar futuras discusiones.
  • Recoge por escrito todas las obligaciones pendientes de cumplimiento por el arrendatario, ya sean recibos pendientes, pago de suministros o pago de indemnizaciones entre otras cuestiones, y señala como debe actuarse para su cumplimiento, evitando de esa manera problemas a la terminación del contrato de alquiler.
  • Determina el derecho del arrendador a retener parcialmente la fianza, evitando que el arrendatario la reclame junto con los intereses correspondientes.
Para el inquilino
  • Establece el momento en el que cesan las obligaciones del arrendatario derivadas del contrato de arrendamiento. A partir de la firma del acuerdo de terminación, ya no existe la obligación de pagar renta.
  • Señala si el inmueble se ha devuelto en buenas condiciones o si tiene desperfectos. Es aconsejable revisar el inmueble con el arrendador y detallar los desperfectos detectados para alcanzar un acuerdo y evitar futuras discusiones.
  • Recoge por escrito todas las obligaciones pendientes de cumplimiento por el arrendatario, estableciendo claramente sus derechos y obligaciones al término del contrato.
  • Establece los mecanismos de devolución de la fianza, en caso de que se pudiera corresponder.

 

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